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Aceite mineral, semisintético o sintético: cuál le toca a tu coche
El más caro no siempre es el mejor para tu coche. Te explicamos en qué se diferencian de verdad y cuál le conviene al tuyo según sus años y kilómetros.
Ya hablamos aquí de las diferencias entre un 5W30 y un 5W40, que es la duda más frecuente. Pero hay otra pregunta que llega justo después y que confunde bastante: eso de mineral, semisintético y sintético, ¿qué cambia realmente? ¿Y merece la pena pagar el doble por el sintético?
La diferencia está en el origen de la base
Todo aceite de motor es una base lubricante más un paquete de aditivos. Lo que distingue a los tres tipos es cómo se fabrica esa base:
- Mineral: se obtiene directamente refinando petróleo. Sus moléculas son de tamaños distintos e irregulares, lo que limita su resistencia a temperaturas extremas.
- Sintético: se fabrica en laboratorio, con moléculas prácticamente idénticas entre sí. Eso le da mucha más estabilidad al calor, mejor fluidez en frío y una vida útil más larga.
- Semisintético: una mezcla de los dos. El equilibrio entre prestaciones y precio.
Qué se nota en la práctica
Sobre el papel el sintético gana en todo. En el uso real, las diferencias que de verdad importan son estas:
- Arranque en frío. El sintético fluye antes y llega a lubricar en menos tiempo. Como buena parte del desgaste se produce en los primeros segundos tras arrancar, esto cuenta mucho — sobre todo si haces trayectos cortos.
- Resistencia al calor. El mineral se degrada antes con temperaturas altas. En verano, con atascos o remolcando, el sintético aguanta mejor.
- Intervalos de cambio. Un sintético permite intervalos largos (los planes Longlife). Un mineral exige cambios más frecuentes.
- Limpieza interna. Los sintéticos actuales arrastran mejor los lodos y mantienen el motor más limpio.
Y entonces, ¿por qué no poner sintético siempre?
Porque no siempre es lo mejor para tu motor, y aquí es donde conviene ser honesto:
Si tu coche es moderno (digamos de 2005 en adelante), casi con seguridad exige sintético. No es una recomendación: es un requisito. Estos motores trabajan con tolerancias muy ajustadas, turbo y filtro de partículas, y piden homologaciones concretas que solo cumplen los sintéticos. Ponerle un mineral es buscarse un problema.
Si tu coche es antiguo o tiene muchos kilómetros, la cosa cambia. Un motor con desgaste y holguras puede empezar a consumir más aceite con un sintético demasiado fluido, e incluso aparecer alguna fuga por retenes que el aceite más espeso "tapaba". No es que el sintético estropee el motor —eso es un mito—, pero en un motor veterano un buen semisintético 10W-40 suele ir mejor y cuesta bastante menos.
Y si el coche es realmente clásico, con motor de tolerancias amplias, el mineral 15W-40 o 20W-50 sigue siendo la opción correcta.
La regla que damos en el mostrador
1. Manda el manual. La homologación que pide el fabricante (VW 504 00, MB 229.51, ACEA C3, RN0720…) no es negociable, y determina el tipo de aceite.
2. Si no tienes el manual, dinos la matrícula y lo comprobamos: es gratis y evita el error.
3. No mezcles tipos por costumbre. Rellenar puntualmente con otro aceite no rompe nada, pero cambiar de tipo cada revisión no aporta nada bueno.
4. El precio no es el criterio. El aceite correcto es el que pide tu motor, no el más caro del estante.
En nuestra sección de aceites de coche tienes las tres familias, con filtros por viscosidad y marca. Y si prefieres que te lo confirmemos antes de comprar, para eso está nuestra búsqueda por matrícula: un profesional lo mira y te dice exactamente cuál necesitas.